Comentábamos en
el post del pasado viernes, 11/08/2023, que muchas veces me he preguntado, al
contemplar un Misterio de nuestra Semana Santa Andaluza, de dónde habrá sacado
la inspiración necesaria el autor de una imagen o de la composición de un Paso
de Misterio.
De hecho,
algunas imágenes, nos resultan familiares por su expresión, por su colocación
en la composición del Paso o por su hechura.
Un ejemplo de
esto que afirmo, lo podemos encontrar en el Paso de Misterio de la Hermandad
Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Estrella, Triunfo del
Santo Lignum Crucis, San Francisco de Paula y Santas Justa y Rufina, erigida
canónicamente en la Capilla de la Virgen de la Estrella, sita en la calle San
Jacinto número 41, barrio de Triana – Sevilla.
Nuestro Padre
Jesús de las Penas es obra documentada. La última restauración de la talla,
finalizada a principios de febrero de 1997 y realizada por Raimundo Cruz Solís,
Isabel Poza Villacañas y Joaquín Cruz Solís, en el Instituto Andaluz del Patrimonio
Histórico, daba a conocer un documento, alojado en el interior de la peana,
donde se mencionaba la autoría de José de Arce, en el año 1655.
En 1655, el
flamenco José de Arce estaba a punto de convertirse en el escultor más
prestigioso de Sevilla con un estilo solemne, rico en ritmos y ungidos de
pasión, este nuevo estilo consistía fundamentalmente en trasladar a la
escultura los modelos pictóricos de Rubens. A esta interpretación de modelos
rubensianos se une el conocimiento de los escultores flamencos de los estilos
europeos, especialmente a través de la colaboración de muchos de ellos en los
trabajos de Lorenzo Bernini para el Vaticano.
Arce es el más
avanzado escultor barroco que trabaja en Andalucía por el atrevimiento de sus
formas, la expresividad de sus rostros, ropajes y actitudes, así como la
intensa expresividad espiritual de sus tallas. Por su formación, Arce es en
nuestro país el primer representante del estilo barroco cosmopolita del XVII,
que reúne y sintetiza las diversas corrientes escultóricas y pictóricas
vigentes en Europa durante el tercio central de dicho siglo, de la cual es
ejemplo esta espléndida imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas.
Diego Granado
Mosquera le encargó la hechura de Nuestro Padre Jesús de las Penas, que con casi toda
seguridad policromó Cornelio Schut, ya que permaneció con Arce hasta el 8 de
mayo de 1656.
Arce murió en
Sevilla, en su casa de la calle del Aire, el 2 de enero de 1666.
La imagen de
Nuestro Padre Jesús de las Penas representa el momento anterior a la
Crucifixión. Alcanza una altura de 1,46 metros, habida cuenta de su posición
sedente, realizada en madera de cedro, posteriormente policromada. Cristo,
sentado sobre una roca, con las manos unidas en oración, levanta su mirada al
cielo, meditando sobre su muerte. Con un gesto tristísimo y angustiado, alza la
cabeza y muestra los labios entreabiertos en un diálogo interior con el Padre
pero también dirigido a quien se acerque a compartir su dolor.
La composición
deriva de la estampa grabada por Alberto Durero para el frontispicio de la
“Gran Pasión”. Su presencia en el taller de Arce era casi obligada, si tenemos
en cuenta el aire nórdico que le traspasaba y el magisterio que ejerció Durero
sobre los artistas de los Países Bajos.
La imagen ha
tenido varias restauraciones. En 1977 fue intervenida por Francisco Peláez y en
1982 por el escultor Luis Ortega Brú, a quien sorprendió la muerte mientras
realizaba este trabajo, que concluyó Manuel Calvo Camacho. Finalmente, entre
1996 y 1997, los hermanos Cruz Solís prestaban a la talla su aspecto actual.
José de Arce
nació en Flandes (Bélgica) hacia 1607, murió en Sevilla el 18 de enero de 1666.
Se declaraba “de nación flamenco” y firmaba en su lengua materna como Josephe
Aerts o Haerts. Hasta el presente tampoco se sabe quién fue su maestro ni en
qué lugar se había formado, si bien, a juzgar por su estilo, técnica, estética
y fuentes grabadas de referencia, se puede considerar que pudo aprender el
oficio con algún maestro del entorno de Bruselas, Malinas o Amberes, muy
cercano a Pedro Pablo Rubens.
Hay cuatro obras
fundamentales en las que se “inspira” José de Arfe para tallar a Nuestro Padre Jesús de las Penas:
- El
grabado intitulado “Ecce Homo” de Alberto Durero del año 1511.
- “Vir
Dolorum” de Adriaen de Vries, bronce realizado en 1607 actualmente en el museo
Liehtenstein de Viena.
- “Daniel
en el foso de los leones” cuadro del pintor Pedro Pablo Rubens, realizado en
1615 actualmente Galería Nacional de Arte de Washington.
- “El
paciente Job” de Gerard Seghers, mitad del siglo XVII actualmente en la Galería
Nacional de Praga.
El
grabado intitulado “Ecce Homo” de Alberto Durero del año 1511.
En este grabado
se representa una iconografía de Jesús con las manos entrelazadas, junto a su
pecho, la cabeza en alto suplicando al Cielo antes de ser Crucificado. Es
evidente que Arce conocía esta obra y se inspiró en ella para tallar a Nuestro
Padre Jesús de las Penas.
“Vir
Dolorum” de Adriaen de Vries, bronce realizado en 1607 actualmente en el museo
Liehtenstein de Viena.
Este bronce es
muy revelador para entender la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Penas, la
forma de llevarse los dos brazos hasta la barbilla, las manos suplicantes
entrelazadas, la barba partida, los ojos abiertos con la mirada perdida…
“Daniel
en el foso de los leones” cuadro del pintor Pedro Pablo Rubens, realizado en
1615 actualmente Galería Nacional de Arte de Washington.
Esta obra es una
cuasi copia de “Vir Dolorum” de Adriaen de Vries. Seguramente esta pintura
sería conocida por Arce.
“El
paciente Job” de Gerard Seghers, mitad del siglo XVII actualmente en la Galería
Nacional de Praga.
Vista la
inspiración directa que Durero y Adriaen de Vries en mayor medida y de Pedro
Pablo Rubens ejercieron sobre José de Arce hay que poner de manifiesto la
influencia que también tuvo la obra “El paciente Job” de Gerard Seghers sobre
todo en el tratamiento anatómico: forma del pelo y barba, torso, abdomen, paño
de pureza y sobre todo, la colocación de las piernas.
Lo dicho, una
vez más, podemos comprobar, que los imagineros se suelen “inspirar” en
pinturas, grabados y esculturas de los grandes maestros, en este caso del
barroco, y habría que cuestionar la “originalidad” de sus creaciones.